Los Ejercicios de san Ignacio nacen de su propia experiencia personal, en la que siempre estuvo en búsqueda de la voluntad de Dios. A través de ellos somos invitados a poner nuestra vida en presencia de Dios, dejándonos moldear y transformar por Él.
Ignacio de Loyola nos dice que: “No el mucho saber harta y satisface el alma, más el sentir y gustar de las cosas internamente”. Son una puerta abierta para poder profundizar en nuestro encuentro con el Señor, interiorizando nuestra vocación laical ignaciana como nuestro modo de pertenencia a la Comunidad eclesial y desde donde podemos seguir acogiendo la llamada evangélica para ser enviados al mundo y a la Iglesia.
Para Ignacio de Loyola eran muy importantes “los deseos” para prestarles atención, especialmente a los más profundos que todos llevamos dentro en nuestro interior. Por ello, os pedimos a todos los que os sintáis llamados a realizar esta experiencia que observéis dos cosas:
1ª.- Vuestra capacidad de desear para “Ordenar la vida sin determinarse por afección alguna que desordenada sea” [Ejercicios n. 21].
2ª.- Vuestro deseo de plantearos la llamada a “Vivir desde la vocación laical ignaciana y la misión a la que todos somos llamados e impulsados por el Espíritu”.
La modalidad que proponemos es presencial:
- 5 días de Ejercicios en silencio para poder estar a solas con Nuestro Creador y Señor [Ejercicios. Anot 5ª].
- 5 días de Ejercicios personalizados donde se realizará una entrevista diaria con el acompañante asignado.
- 5 días orando y profundizando en nuestra vida, con el texto de los Ejercicios, textos evangélicos y otros textos plenamente eclesiales que nos encaminan a nuestra vida apostólica.
Las plazas son limitadas.







